Cómo funciona la publicidad en tu sector
Todo tu trabajo es un equilibrio: si el proceso es demasiado exigente, gente perfectamente válida abandona a mitad; si es demasiado laxo, pasa lo que no debería y el problema es mucho peor. Plantearlo así, y no como una carrera por pedir más documentos, es lo que demuestra que entiendes el negocio y no solo el requisito.
El dato que más ayuda a un cliente es saber dónde abandona la gente: en qué paso, con qué dispositivo, a qué hora, con qué mensaje de error. Casi siempre hay dos o tres puntos concretos que concentran la mayoría de las caídas, y arreglarlos suele ser más rentable que rediseñar el proceso entero de cero.
Conviene ser claro con lo que no se puede relajar: hay comprobaciones que son obligatorias según la actividad y no se pueden saltar por comodidad, por mucho que generen fricción. Explicar dónde hay margen para simplificar y dónde no es un asesoramiento honesto que además evita proponer soluciones que no se pueden aplicar.
Y conviene cuidar la experiencia en los momentos malos: cuando la foto no se acepta, cuando el documento no se lee, cuando algo falla a la tercera vez. Explicar qué ocurre, qué hacer y ofrecer una alternativa evita que alguien abandone enfadado y cuente que con esa empresa es imposible ni siquiera darse de alta.