Cómo funciona la publicidad en tu sector
El primer argumento es de obligación: según el tipo de organización y de servicio, hay requisitos que cumplir, y no se trata de una mejora opcional que se hace si sobra presupuesto. Explicar a quién le aplica, y qué implica, capta a organizaciones que ni sabían que estaban en esa situación y ahora tienen una fecha encima.
El segundo es ampliar la idea de a quién afecta: no solo a personas ciegas. Hay dificultades visuales parciales, problemas de movilidad que impiden usar el ratón, dificultades cognitivas, personas mayores, alguien con una lesión temporal o con una pantalla al sol. Contarlo así hace que deje de parecer un caso minoritario.
Conviene advertir de la trampa de las herramientas automáticas: detectan una parte, pero no dicen si el texto alternativo describe realmente la imagen, si el orden de navegación tiene sentido o si un formulario se puede completar sin ratón. Un informe basado solo en eso da una falsa sensación de cumplimiento muy peligrosa.
Y conviene plantear el momento: arreglar la accesibilidad al final de un proyecto cuesta mucho más que tenerla en cuenta desde el diseño. Ofrecer revisión temprana, y no solo auditoría final, es un servicio más barato para el cliente y más rentable para ti, porque evita rehacer trabajo que ya estaba dado por terminado.