Cómo funciona la publicidad en tu sector
El coste oculto de un proyecto así no está en tu factura: está en las horas del equipo del cliente, que tiene que definir, validar, probar y formarse mientras sigue haciendo su trabajo. No advertirlo genera proyectos que se alargan porque nadie tiene tiempo, y avisarlo desde el principio permite planificar de verdad.
Conviene aplicar el mismo criterio que en cualquier sistema grande: personalizar lo justo. Cada desarrollo a medida se paga después en cada actualización, en cada cambio de versión y en cada nueva incorporación que hay que formar. Explicar qué merece la pena adaptar y qué conviene asumir es un ahorro enorme a años vista.
Hay que tratar la resistencia como parte del proyecto y no como un incidente: gente que lleva décadas trabajando de una manera, mandos intermedios que pierden control, departamentos que temen quedar expuestos. Un proyecto que ignora eso se encuentra con datos mal metidos, procesos sorteados y un sistema que nadie defiende.
Y conviene abordar los datos heredados con realismo: años de criterios distintos, maestros duplicados, campos usados para lo que no eran. Migrar eso sin limpiar traslada el desorden al sistema nuevo, y proponer ese trabajo previo, aunque no sea vistoso ni fácil de vender, es lo que hace que la implantación funcione.