Cómo funciona la publicidad en tu sector
El motorista llega muy informado: ha visto pruebas, comparativas y foros, y busca un modelo y una cilindrada concretos. Anunciar la marca sirve de poco —eso ya lo hace el fabricante— mientras que anunciar el modelo disponible, con su precio, su financiación y su plazo de entrega, capta a alguien que ya ha decidido qué quiere y solo está eligiendo dónde comprarlo.
La estacionalidad es más marcada que en el coche: con el buen tiempo se dispara la búsqueda y en invierno se hunde. Eso se aprovecha invirtiendo antes del pico, cuando el clic es más barato y el comprador está imaginando la temporada, y aflojando cuando el interés cae. En invierno funciona otro mensaje: el equipamiento, el mantenimiento y la preparación para la primavera.
Hay un condicionante que casi ningún concesionario trabaja en su publicidad: el carné. Mucha gente busca «motos para el carné A2», «scooter con el carné de coche» o «125 para ciudad», porque su límite no es el presupuesto sino lo que puede conducir legalmente. Son búsquedas muy concretas, con poca competencia y con un comprador que agradece que le orienten.
Y el ingreso que sostiene el año es el posventa: revisiones, neumáticos, preparación de temporada, accesorios, equipamiento del piloto. Es recurrente, con clientes que ya tienes y compitiendo contra los talleres independientes y las tiendas online. Una campaña propia de taller y accesorios, con precios claros y cita online, suele rendir mejor que la de venta y casi nadie la hace.