Cómo funciona la publicidad en tu sector
La búsqueda de este sector es una cola larguísima: la referencia del fabricante, el modelo con año y motorización, la pieza con la matrícula. Cada una tiene poquísimo volumen, pero juntas son enormes y su coste por clic es mínimo porque casi nadie compite por ellas. Tener el catálogo publicado con esas referencias convierte tu almacén en tráfico constante sin pujar por términos genéricos caros.
Hay dos clientes muy distintos. El particular, que compra una pieza cada mucho tiempo, compara precios y a veces no sabe ni qué necesita. Y el taller profesional, que compra a diario, conoce las referencias, valora la disponibilidad y el plazo por encima del precio y se queda años si le respondes bien. Ese segundo cliente merece campaña propia, condiciones profesionales y un lenguaje distinto.
Lo que decide no suele ser el precio: es la disponibilidad. Un taller con un coche levantado no quiere ahorrar tres euros: quiere la pieza esta tarde. Decir claramente qué hay en stock, en cuánto tiempo llega y si se entrega en el día es lo que te hace ganar contra un portal que envía en dos. Esa es tu ventaja real y conviene ponerla en el anuncio, no escondida en la ficha.
Y frente a los grandes portales de recambio, además de la inmediatez, tienes algo que ellos no dan: saber. Ayudar a identificar la pieza correcta a partir de la matrícula o de una foto evita devoluciones —que en recambio son caras para todos— y convierte a un cliente que ya se había equivocado una vez comprando por internet.