Cómo funciona la publicidad en tu sector
El cliente está en el arcén, en un parking o en mitad de la carretera, muchas veces nervioso y con prisa. Busca en el móvil, mira los dos primeros resultados y llama. No lee, no compara, no rellena formularios. Toda la campaña se reduce a estar arriba en ese momento, tener el teléfono a un toque y que haya alguien al otro lado.
Conviene conocer el terreno: una parte importante del sector la mueven las compañías de seguros y sus centrales de asistencia, que asignan el servicio a sus proveedores. Ese trabajo no se gana con publicidad. Lo que queda libre —y es mucho— es el vehículo sin cobertura, el que ya agotó los servicios de su póliza, el traslado voluntario, la moto, la maquinaria y el particular que prefiere no dar parte.
La madrugada y los festivos son el tramo más rentable: se concentran las averías nocturnas, hay menos anunciantes pujando y el servicio se cobra mejor. La condición es innegociable: poder atender. Pagar por llamadas que nadie coge a las cuatro de la mañana es la forma más rápida de tirar el presupuesto de un mes.
Y la métrica es la llamada contestada, no el clic ni la impresión. Cuando se mide, casi siempre aparece un número de llamadas perdidas que nadie sospechaba —en pleno servicio, en cambio de turno, de madrugada—. Resolver eso suele dar más resultados que cualquier ajuste de campaña, porque son clientes ya pagados que se están perdiendo en la puerta.