Por qué tu negocio necesita un software de gestión
La clase de barre tiene plazas limitadas —una barra y una esterilla por persona—, y con la reserva de plaza cada alumna coge su sitio y tú ves el aforo de cada sesión sin apuntar nombres en una libreta. Se acabó el aforo, se cierra la clase; si alguien no puede venir, libera la plaza y entra otra. Así llenas las sesiones sin líos y sin que se presenten más personas de las que caben.
El negocio va con bonos —sesiones sueltas, packs de diez, mensualidades—, y con el panel cada alumna tiene su bono con las sesiones que le quedan, para que ni se descuente de más ni se cuele una clase sin pagar. Ves quién tiene el bono a punto de agotarse y le ofreces renovar, que es lo que mantiene el estudio con la agenda llena.
Las reservas entran desde tu web o desde el móvil de la alumna y se cierran solas contra el aforo, sin llamadas ni mensajes para cuadrar plazas. Todo en un sitio —clases, reservas y bonos—, para llenar el estudio con cabeza. El software gestiona las reservas y los bonos, no el entrenamiento ni las clases en sí, que son tu trabajo.