Por qué tu negocio necesita un software de gestión
Cada encargo es un proyecto de implantación —elegir y configurar el CRM del cliente, integrarlo con sus herramientas, migrar datos, formar al equipo— con su alcance y sus fases, y con tu propio CRM cada cliente entra con su proyecto y su estado, para llevar varios a la vez sin perder el hilo. Entender los procesos de venta del cliente es buena parte del trabajo.
El seguimiento por fases —análisis, configuración, integración, formación, puesta en marcha— te dice en qué punto está cada proyecto y qué toca, y delimitar el alcance evita el proyecto que crece sin fin. Tras la puesta en marcha, el cliente necesita acompañamiento y soporte —ajustes, nuevas automatizaciones, formación—, un ingreso recurrente que fideliza y que además hace que el CRM del cliente se use de verdad.
Con la web como canal B2B, la empresa que quiere implantar o mejorar su CRM entra directa a tu CRM como oportunidad. Todo en un panel —clientes, proyectos y soporte—, para llevar la cartera con orden. El software gestiona la parte comercial y el seguimiento, no la implantación ni la configuración técnica en sí, que son el trabajo de tu equipo.