Por qué tu negocio necesita un software de gestión
Cada encargo es un asunto —un registro de marca, una patente, una defensa de derechos, un contrato— con su plazo y su documentación, y con el CRM cada uno entra con su tipo, su cliente y su estado, para llevar varios a la vez sin que se te pase ninguno. Los plazos son críticos: en propiedad intelectual, un plazo perdido puede costar un derecho.
Lo que hace recurrente este negocio es que las marcas y patentes se renuevan —una marca caduca y hay que renovarla, una patente tiene sus anualidades—, así que cada cliente tiene una cartera de activos con vencimientos que se repiten, y el recordatorio de la renovación es clave para no dejar caducar un derecho ni perder al cliente. Controlar esos vencimientos es la base de la cartera.
El cliente que registra una marca vuelve para renovarla, ampliarla o defenderla, un acompañamiento recurrente que con el CRM consolidas. Todo en un panel —asuntos, clientes y vencimientos—, para llevar la cartera con orden. El software gestiona la organización y la agenda del despacho, no el asesoramiento ni el criterio jurídico en sí, que son del abogado; y la información de cada asunto se trata con la confidencialidad debida.