El registro de propiedad intelectual mezcla marcas, nombres comerciales, derechos de autor, diseños industriales y patentes, y casi nadie de fuera distingue unos de otros. La web ordena cada vía (OEPM para marcas y patentes, Registro de la Propiedad Intelectual para obras, EUIPO para marca europea) para que el visitante se ubique y entienda por qué necesita asesoramiento.
En este sector el cliente teme dos cosas: que le copien y que le digan que ha llegado tarde. Por eso damos protagonismo a la búsqueda previa de anterioridades y a la consulta de viabilidad de la marca, dejando claro que un registro mal planteado se puede perder y que conviene comprobar antes de invertir.
Creadores, startups, artistas y pymes con un producto propio buscan a un abogado de propiedad intelectual cuando ya tienen algo que vale. La página habla su idioma: clases de Niza, oposición de terceros, plazos de concesión y diferencia entre registrar la marca y registrar la obra, sin asustar pero sin simplificar de más.
Tu web es donde un creador, una marca o una empresa comprueba si de verdad puede proteger lo que ha hecho. Por eso la convertimos en una guía de registro de marca y obra paso a paso: el visitante entiende qué es una marca, qué es el derecho de autor y qué necesita registrar antes de gastarse un euro.
Quien llega a un despacho de propiedad intelectual suele tener prisa y miedo a que le copien. Diseñamos la página para que vea con claridad qué cubre el registro de marca en la OEPM, qué protege la propiedad intelectual de su obra y cuándo conviene pensar en patente o modelo de utilidad, todo explicado sin jerga jurídica.
Construimos una guía paso a paso para registrar marca, patente u obra que acompaña al visitante desde "tengo una idea" hasta "ya está protegida", con cada fase explicada en lenguaje normal y el momento exacto en que debe contar contigo.
Añadimos un formulario de consulta previa de viabilidad de la marca: el cliente describe su nombre, sector y signo, y tú recibes lo justo para valorar si es registrable antes de la primera llamada, ahorrando tiempo a las dos partes.
Incluimos una explicación clara de plazos, costes y alcance de la protección, separando tasas oficiales de honorarios y dejando claro qué cubre cada registro y por cuánto tiempo, para que nadie llegue con expectativas equivocadas.
Para un abogado de propiedad intelectual, la web es la primera reunión: si genera confianza, llaman; si parece improvisada, se van al siguiente. Construimos páginas claras por área de servicio, una sección de honorarios o "cómo trabajamos" que evita el regateo, y reseñas o casos que demuestran resultados. Integramos registro de marca y obra paso a paso y, si os encaja, reserva de cita online para que pasar de la duda a la consulta sea inmediato.
Los negocios como el tuyo captan clientes por recomendación, por búsquedas locales ("abogado de propiedad intelectual en tu ciudad", "asesor para…") y por contenido que resuelve dudas y posiciona como experto. Trabajamos esas búsquedas, optimizamos vuestra ficha de Google con reseñas, y creamos páginas que respondan a las preguntas que vuestros clientes teclean antes de decidirse. La autoridad bien construida también os hace recomendables para las nuevas IA.