Cómo funciona la publicidad en tu sector
El problema que más clientes trae y menos se anticipa es el coste descontrolado: recursos encendidos que nadie usa, entornos de prueba olvidados, almacenamiento que crece sin revisión, dimensionamientos hechos por si acaso. Ofrecer una revisión de gasto, con medidas concretas, es una entrada comercial excelente y muy agradecida.
Conviene deshacer la idea de que migrar es mover las máquinas tal cual: llevarse una infraestructura antigua sin rediseñar nada suele salir más caro y funcionar peor que antes. Explicar qué conviene replantear, qué se puede mover directamente y qué no merece la pena migrar es lo que evita un proyecto que decepciona.
Hay una parte de gobierno que casi nadie plantea al principio: quién tiene acceso a qué, qué pasa cuando alguien se va, cómo se controla lo que cada equipo puede crear, cómo se etiqueta el gasto por proyecto. Sin eso, en poco tiempo nadie sabe qué hay encendido, quién lo puso ni si se puede apagar.
Y conviene hablar de la salida, que nadie pregunta y todos acaban necesitando: qué pasa si mañana hay que cambiar de proveedor, qué depende de servicios que solo existen ahí, cuánto costaría moverse. Plantearlo antes demuestra honestidad y evita decisiones que atan a una empresa sin que nadie lo haya decidido conscientemente.