Cómo funciona la publicidad en tu sector
La pregunta que ordena cualquier proyecto es cuál es la decisión que se va a tomar distinto gracias a ese dato. Si no hay respuesta, el panel será bonito y se abrirá dos semanas. Empezar por ahí, aunque reduzca el alcance del proyecto, es lo que hace que la herramienta se use y que el cliente perciba el valor.
Conviene avisar de lo obvio y lo ignorado: si los datos de origen están mal, el informe miente con mucha autoridad. Referencias mal codificadas, criterios distintos por departamento, campos que cada uno rellena a su manera. Plantear el trabajo previo de ordenar eso es menos vistoso que un panel, y es lo que sostiene todo.
Hay un error de diseño muy común: poner demasiados indicadores. Una pantalla con cuarenta cifras no ayuda a decidir, abruma y acaba ignorada. Menos números, bien elegidos, con contexto y con una comparación clara, sirven infinitamente más que un despliegue que impresiona en la presentación y no se vuelve a mirar.
Y conviene explicar que esto no termina con la entrega: el negocio cambia, aparecen preguntas nuevas, hay que ajustar definiciones y mantener las fuentes. Un proyecto que se entrega y se abandona se queda obsoleto en meses, y plantear ese acompañamiento desde el principio evita que el cliente lo viva como un gasto sorpresa.