Cómo funciona la publicidad en tu sector
Lo primero que hay que explicar es que aquí el coste no lo marca la cantidad de prendas tanto como el número de colores y la complejidad del diseño. Un logotipo con degradados o con muchas tintas cambia por completo el presupuesto y el mínimo viable, y saberlo antes permite adaptar el diseño en lugar de descartar el proyecto.
Conviene ser honesto con el color: reproducir un tono corporativo exacto sobre tejidos distintos y con técnicas distintas tiene límites, y el resultado sobre una prenda oscura no es el mismo que sobre una clara. Explicarlo antes, y enseñar ejemplos reales, evita la reclamación de quien esperaba el color de su manual de marca.
El tejido condiciona más de lo que el cliente cree: la composición, el color de base, la textura y el tipo de prenda cambian cómo queda la estampación, cómo aguanta los lavados y qué técnica conviene. Preguntar sobre qué se va a estampar antes de presupuestar evita entregar algo que técnicamente no era lo mejor.
Y conviene organizar el calendario: aquí casi todo tiene una fecha —un evento, una campaña, un torneo, una fiesta— y todo el mundo lo pide a la vez y tarde. Publicar plazos, fechas límite para llegar a tiempo y qué ocurre con las urgencias es lo que ordena tu producción y evita comprometerse con lo imposible.