Cómo funciona la publicidad en tu sector
La honestidad que mejor te posiciona es decir que lo técnico no sustituye a tener algo que ofrecer: si una web no responde a ninguna búsqueda real, puede estar perfecta y seguir sin recibir visitas. Plantearlo desde el principio evita vender una auditoría como si fuera la solución completa y te separa de quien promete posiciones.
Antes de tocar nada conviene medir: cómo está ahora, qué se indexa, qué se ignora, qué páginas reciben tráfico y cuáles no existen para nadie. Sin esa foto previa es imposible demostrar después que algo mejoró, y en un servicio donde el cliente no puede juzgar el trabajo, esa demostración es toda tu credibilidad.
Hay que explicar que muchos problemas vienen de decisiones ajenas: una migración hecha sin avisar, un rediseño que cambió todas las direcciones, una plataforma que genera páginas duplicadas, un bloqueo puesto por alguien que ya no está. Documentarlo evita que se te atribuya un desplome que empezó antes de llegar tú.
Y conviene hacer visible un trabajo que no se ve: qué se ha corregido, qué se ha evitado, qué estaba impidiendo que una sección entera apareciera. Un informe que traduce lo técnico a consecuencias comprensibles —esto hacía que estas páginas no existieran— es lo que justifica una cuota que de otro modo parece abstracta.