Cómo funciona la publicidad en tu sector
El principio que lo ordena todo es sencillo de enunciar y difícil de aplicar: las operaciones entre partes vinculadas deben valorarse como si fueran entre independientes. Préstamos entre sociedades del grupo, servicios de la matriz, cesión de marca, retribución del socio. Muchísimas empresas lo hacen sin ningún soporte y sin saber que hay una regla.
Y existe una obligación de documentarlo, con alcance distinto según el tamaño y el tipo de operación. No basta con que el precio sea razonable: hay que poder justificar por qué lo es, con un análisis y una metodología. Explicar esa diferencia entre tener buena fe y tener documentación es lo que convierte a un empresario tranquilo en cliente.
Es además una de las áreas donde más se revisa en comprobaciones, precisamente porque es donde es más fácil desplazar bases imponibles. Mencionarlo sin alarmismo, como un dato del sector, sitúa la conversación en el terreno correcto: no se trata de haber hecho algo mal, se trata de poder demostrar que está bien hecho.
Y el problema tiene un desfase temporal muy incómodo: el ajuste llega años después de la operación, con intereses y a veces con sanción, cuando ya es imposible reconstruir por qué se hizo así. Esa es la mejor razón para documentar en el momento, y contarla con claridad es lo que justifica un trabajo que parece prescindible hoy.