Cómo funciona la publicidad en tu sector
El punto que hay que instalar es incómodo: existe un deber de solicitar el concurso cuando concurren determinadas circunstancias, y retrasarlo no es neutral. Aguantar meses esperando a que la situación mejore puede tener consecuencias para el administrador. Explicarlo con rigor es lo que hace que alguien consulte antes de que sea tarde.
Porque el patrón del sector es que se llega tarde: cuando ya no hay tesorería, cuando hay embargos, cuando las nóminas no se pagan. En ese punto las opciones son muchas menos. Hablar del momento adecuado para consultar, y de qué se puede hacer todavía cuando hay margen, es el contenido que más valor real aporta al empresario.
Y hay un público distinto que muchos despachos no trabajan: el particular o autónomo sobreendeudado, que puede tener vías para exonerarse de deudas cumpliendo determinados requisitos. Es gente en situación desesperada que no sabe que existe esa posibilidad, y que busca exactamente eso con palabras muy concretas.
El tono importa mucho: quien llega se siente fracasado, avergonzado, y a menudo ha aguantado solo demasiado tiempo. Un mensaje que trate la insolvencia como una situación jurídica con salidas, y no como un juicio moral, es lo que consigue que dé el paso de escribir en lugar de seguir aguantando en silencio.