Por qué tu negocio necesita un software de gestión
El granizo genera un pico brutal y repentino: una tormenta deja cientos de coches abollados en una zona y todos llaman a la vez, así que quien organiza esa avalancha se lleva el trabajo. Con el CRM, cada aviso entra con el vehículo, los daños y su estado, y no se te pierde ninguno entre la lluvia de llamadas de los días siguientes a la granizada.
El precio va por número y tamaño de abolladuras y paneles afectados, y muchas reparaciones pasan por la aseguradora: hay que peritar los daños, presupuestar y coordinar con la compañía. Con el software documentas los daños del vehículo, preparas el presupuesto y sigues el estado del peritaje, para que el coche entre a taller en cuanto la aseguradora da luz verde y no se quede la gestión a medias.
El desabollado sin pintura lleva su tiempo por coche, así que la agenda de entradas es clave para absorber el pico sin colapsar y dar plazos realistas al cliente. Todo en un panel —avisos, peritajes y entradas—, para exprimir la avalancha con orden. El software gestiona la parte comercial y la agenda del taller, no la reparación de la chapa en sí, que es tu técnica.