Por qué tu negocio necesita un software de gestión
En una mercería, mucho cliente busca un material concreto —un hilo de un color exacto, un botón específico, una tela— que quizá no tienes en ese momento. Con los encargos, el cliente lo pide y tú le avisas cuando llega, para no perder la venta ni mandarlo a comprar por internet. Ese servicio de encargo, en un producto tan específico, es lo que hace que el aficionado cuente contigo.
El cliente de mercería es fiel y aficionado a la costura, el punto, las labores, y vuelve a por material, ideas y consejo. Con el CRM, cada cliente tiene su ficha con lo que suele necesitar, para atenderle como quien conoce su afición. Cada vez más mercerías ofrecen talleres —de costura, de punto—, que crean comunidad y atraen clientes, y con la reserva los gestionas sin listas en papel.
Con el email mantienes la relación —una novedad, un proyecto, un consejo de temporada— y fidelizas a una clientela apasionada por las labores. Todo en un panel: encargos, clientes y talleres, para dar un servicio experto y fidelizar. El software gestiona los encargos y la relación, no el TPV ni el control de stock, que tienen sus propios sistemas.