Por qué tu negocio necesita un software de gestión
Cada trabajo es un encargo —microcemento en un suelo, en una pared de baño, pulir el hormigón de un local—, y con la gestión de encargos cada uno entra con sus metros, el acabado (color, sellado, mate o brillo), su plazo y su precio, sin notas sueltas. El presupuesto por escrito con la superficie y las manos de producto deja claro qué se hace en un revestimiento continuo donde el acabado a la vista lo es todo.
Como es un acabado a medida de color y textura, muchas veces se aprueba por muestra, y llevar en el encargo el acabado elegido evita reclamaciones sobre un trabajo continuo difícil de retocar por zonas. El microcemento tiene sus tiempos —manos, secados, sellado—, y con el seguimiento sabes en qué punto está cada obra y cuándo la entregas.
El cliente es el particular en reforma, el local comercial o el estudio de interiorismo, y con el CRM cada uno tiene su ficha. Las peticiones de tu web entran al panel. Todo en un sitio —encargos, presupuestos y clientes—, para llevar la empresa con cabeza. El software gestiona los encargos y la relación, no la aplicación del microcemento ni el pulido en sí, que son tu oficio.