Por qué tu negocio necesita un software de gestión
El cliente es un gran consumidor —una industria, una empresa con mucho gasto energético—, y su energía es un coste que se negocia en el mercado. Con el CRM cada cliente tiene su ficha con sus puntos de suministro, sus contratos y su histórico, para asesorarle sabiendo su situación y su exposición al precio. Ese conocimiento ordenado del cliente es la base para negociar bien.
El trabajo es de seguimiento continuo —vigilar el mercado, decidir cuándo cerrar un precio o una cobertura, renovar un contrato—, y con el panel llevas los contratos de cada cliente, cuándo vencen y qué decisiones se han tomado, para no perder una ventana de mercado ni un vencimiento. En un mercado que se mueve, ese control es el valor.
El cliente confía su factura energética, muchas veces con relación de años, y con el CRM llevas la relación. Las peticiones de tu web entran al panel. El software gestiona la relación y los contratos, no la negociación ni la decisión de compra en sí, que son tu trabajo; los precios dependen del mercado y de cada momento.