Por qué tu negocio necesita un software de gestión
Cada encargo es un asunto —un contrato tecnológico, una adecuación a protección de datos, un tema de propiedad del software, un litigio— con su plazo y su documentación, y con el CRM cada uno entra con su tipo, su cliente y su estado, para llevar varios a la vez sin que se te pase ninguno. En derecho hay plazos que no se pueden perder, y tenerlos a la vista evita el descuido.
Buena parte del trabajo es recurrente —el acompañamiento en cumplimiento y protección de datos es continuo, con revisiones periódicas—, y el cliente que empieza con un asunto se queda para el acompañamiento, un ingreso recurrente que con el CRM consolidas. El recordatorio de las revisiones mantiene ese acompañamiento.
Con la web como canal B2B, la empresa que necesita asesoría legal tecnológica entra directa al CRM. Todo en un panel —asuntos, clientes y plazos—, para llevar la cartera con orden. El software gestiona la organización y la agenda del despacho, no el asesoramiento ni el criterio jurídico en sí, que son del abogado; y la información de cada asunto se trata con la confidencialidad debida.