Cómo funciona la publicidad en tu sector
Lo primero es conocer con precisión el marco en el que operas: qué se puede vender, qué se puede decir y qué no, y dónde están los límites de la comunicación. Improvisar aquí no es una cuestión de estilo, expone al negocio a consecuencias serias, y trabajar dentro de esos límites es lo que permite comunicar con tranquilidad.
Hay mensajes que no procede utilizar en ningún caso: promover o incitar al consumo, banalizarlo, presentarlo como inocuo o hacer afirmaciones sobre efectos. Además de ser un problema, es exactamente lo que da mala imagen al sector y lo que hace que un negocio serio acabe metido en el mismo saco que cualquier otra cosa.
Nada puede dirigirse a menores ni resultarles atractivo, en ningún formato, y conviene que eso se vea en cómo comunicas, en qué imágenes usas y en cómo verificas la edad cuando corresponde. Un establecimiento que lo tiene claro y lo aplica transmite seriedad ante clientes, ante el entorno y ante cualquier comprobación.
Y lo que sí puedes trabajar es lo técnico y material: iluminación, sustratos, control de humedad y temperatura, ventilación, nutrición de plantas, equipos, mantenimiento y resolución de problemas de cultivo. Ese contenido es útil, es comunicable y es lo que hace que alguien elija tu tienda por conocimiento y no por precio.