Cómo funciona la publicidad en tu sector
El problema no es que no guste: es que mucha gente joven no sabe qué hacer con él, no lo ha comido nunca en casa y le intimida comprarlo entero. Ese es el frente real. Recetas sencillas, despieces explicados, formatos listos para cocinar y contenido que quite el miedo a un producto que se percibe como complicado es lo que puede cambiar la tendencia.
El formato es una barrera enorme y muy práctica: un animal entero no encaja en una casa de una o dos personas, ni en una nevera pequeña, ni en una comida rápida entre semana. Ofrecer piezas sueltas, despieces, envasados individuales o preparados resuelve un problema logístico doméstico que pesa más que cualquier prejuicio sobre el sabor.
Hay además un argumento nutricional real y muy poco comunicado: es una carne magra, con un perfil que encaja muy bien con lo que mucha gente busca ahora. Puede decirse sin exagerar ni atribuir propiedades médicas, simplemente describiendo el producto, y conecta con un consumidor que está mirando etiquetas y composición como nunca antes.
Y los canales fuertes siguen siendo la carnicería y el restaurante: el carnicero que lo recomienda y lo despieza, y el restaurante que lo pone en carta y hace que alguien lo pruebe por primera vez. Cuidar esa relación, dar apoyo, recetas y material, es probablemente más eficaz que intentar convencer al consumidor final directamente.