Cómo funciona la publicidad en tu sector
Tu producto se compra para comer enseguida: un aperitivo, una comida rápida, algo para llevar a casa cuando no se quiere cocinar. La decisión se toma con muy poca antelación, así que lo que importa es estar visible en ese momento, con horario claro y con la certeza de que está abierto y hay género.
La diferencia real entre una freiduría buena y una mala está en el aceite y la fritura: a qué temperatura, cada cuánto se cambia, cómo escurre, si llega crujiente. Es algo que el cliente nota pero no sabe nombrar, y explicarlo con naturalidad da un argumento de calidad que casi nadie en el sector se molesta en contar.
La demanda se concentra en el fin de semana y en la hora del aperitivo, con puntas muy marcadas. Comunicar el horario real, qué días hay más variedad y qué se recomienda cada día ayuda a repartir esa demanda y a que la gente no se encuentre con una cola imposible o con que se ha acabado lo que buscaba.
Y el encargo por teléfono con hora de recogida es una mejora enorme y poco implantada: evita la espera, garantiza el producto y hace que el cliente vuelva porque le has ahorrado el peor momento. En un negocio donde la punta es brutal y corta, resolver la cola es resolver la mitad del problema.