La freiduría vive de la frescura y del punto de fritura: el pescaíto se come recién hecho o pierde toda la gracia. Por eso el pedido para recoger con hora estimada es clave, para que el cliente llegue cuando su ración acaba de salir de la sartén, no antes ni después.
Completamos con fotos del pescaíto y los horarios, mostrando el género recién frito y dejando claro cuándo abres, porque en este producto la imagen del frito dorado vende tanto como el precio.
Montamos la web de una freiduría pensada para que el cliente decida desde el móvil: carta digital siempre actualizada, fotos que abren el apetito y carta de cucuruchos y pedido para recoger a un toque. Tú cambias platos y precios cuando quieras; nosotros nos encargamos de que cargue rápido y se vea bien en cualquier pantalla.
Cada reserva que entra por plataformas de terceros te cuesta una comisión. Una web propia bien posicionada hace que muchos Freidurías de pescado te encuentren directamente y reserven sin intermediarios. Tú te quedas el margen completo.