Cómo funciona la publicidad en tu sector
Quien pide un expositor puede ser la marca directamente o la agencia que le lleva el punto de venta, y conviene hablarle a las dos porque deciden distinto. La marca mira coste unitario, plazo y logística de reparto; la agencia mira que cumplas el diseño, que no le des problemas delante de su cliente y que aguantes los plazos que ya ha prometido. Una agencia contenta trae proyectos todo el año.
La velocidad de cotización es el factor decisivo. Se piden presupuestos a varios fabricantes el mismo día y el que responde primero con un precio claro por tirada y un plazo entra en la conversación; el que tarda dos días ya no participa. Antes de subir inversión conviene comprobar cuánto se tarda en cotizar, porque si eso no está resuelto, más presupuesto solo significa perder los mismos proyectos más caro.
La tirada cambia el producto, el material y el proceso, así que conviene que el formulario y la página lo pregunten desde el principio: unidades, material, si lleva impresión, montaje y dónde se reparte. Una cotización que llega con esos datos se responde en minutos; una que llega sin ellos genera tres correos de ida y vuelta y se pierde por el camino.
Y la demanda va con el calendario de campañas: Navidad, verano, vuelta al cole, lanzamientos y promociones estacionales. Son ventanas conocidas, con prisas garantizadas, en las que conviene estar fuerte semanas antes de que arranque la producción. Quien se anuncia cuando la campaña ya está en marcha llega cuando las marcas ya han adjudicado.