Cómo funciona la publicidad en tu sector
Una ETT tiene dos mercados que no se parecen en nada y que muchas mezclan en la misma campaña. La empresa cliente es quien paga y quien hay que perseguir con presupuesto; el candidato es imprescindible pero se capta mucho más barato, sobre todo por portales de empleo y redes. Mezclarlos hace imposible saber qué cuesta traer a un cliente, que es el único número que importa.
La búsqueda que trae clientes es la del perfil concreto: «empresa de trabajo temporal para hostelería», «personal para almacén temporal», «ETT para campaña de Navidad», «necesito camareros para un evento». Quien teclea eso tiene un problema inmediato: le falta gente. Es tráfico con urgencia y con capacidad de decisión, muy distinto de la búsqueda genérica de ETT.
La urgencia es el mejor argumento comercial que tienes. Nadie llama a una ETT con dos meses de margen: se llama cuando hay un pico imprevisto, una baja o una campaña encima. Decir en el anuncio en cuánto tiempo puedes presentar candidatos —y cumplirlo— convierte más que hablar de procesos de selección o de experiencia. Y si tienes gente disponible en un sector concreto, decirlo es todavía mejor.
Y hay una estacionalidad muy marcada que conviene anticipar: campañas de Navidad, verano, rebajas, recolección agrícola y eventos. Son picos previsibles en los que las empresas buscan a la vez y el clic se encarece. Llegar antes, con la campaña montada y candidatos ya preseleccionados en esos perfiles, es lo que separa a la ETT que factura la campaña de la que llega cuando el cliente ya ha contratado con otra.