Cómo funciona la publicidad en tu sector
Aquí no hay volumen que optimizar: al mes puede haber un puñado de búsquedas relevantes en tu zona y cada una puede ser un contrato de años. Eso cambia la lógica: no se persigue el coste por contacto, se persigue no faltar nunca en esas pocas búsquedas y responder impecablemente. Un presupuesto modesto y constante rinde más que campañas grandes a rachas.
Se busca por zona y metros: «oficina en alquiler en tal barrio», «despacho para cuatro personas», «oficina con aparcamiento», «centro de negocios en tal zona». Quien teclea eso tiene un requisito concreto y muchas veces un plazo, porque su contrato actual vence. Montar campañas por zona y por tamaño hace que el anuncio hable su idioma y evita el clic de quien busca vivienda.
La decisión es larga y colectiva: quien busca no siempre es quien firma, y entre la primera visita a tu web y el contrato pasan semanas o meses, con varias personas de la misma empresa mirando. Medir solo el último clic hace parecer que únicamente funciona la búsqueda de tu nombre, y lleva a apagar las campañas de zona que trajeron a ese cliente meses antes.
Y hay una puerta de entrada que conviene no descuidar: el despacho pequeño y la sala por horas. Empresas que empiezan con un puesto o alquilan una sala para reuniones y, cuando crecen, se quedan contigo. Es tráfico más barato y más frecuente que el de la oficina grande, y alimenta la cartera de la que después salen los contratos importantes.