Cómo funciona la publicidad en tu sector
Este cliente no organiza una celebración: resuelve una reunión. Necesita desayuno para doce personas el jueves a las nueve, un coffee break entre sesiones, comida para una formación, un cóctel de presentación. Lo decide alguien de oficina con mil cosas encima, y lo que valora es que sea fácil pedir, que el precio esté claro y que llegue puntual. Cocina de autor le importa bastante menos de lo que el sector cree.
Y es un cliente recurrente: una empresa satisfecha vuelve a pedir cada pocas semanas durante años. Su valor no tiene nada que ver con el de una celebración única, y sin embargo casi todos los caterings dedican la publicidad a bodas. Medir cuántos primeros pedidos se convierten en cliente habitual es lo que revela cuánto puedes invertir en captarlos.
Lo que hay que quitar es la fricción: precios por persona visibles, mínimo de comensales, plazo de aviso, si se puede pedir online o por correo sin llamadas, si se emite factura y con qué condiciones, si se recoge el material después. Cada una de esas dudas sin resolver es una llamada que ese responsable no va a hacer si otro proveedor se lo pone más fácil.
Y hay una ventana enorme que se repite cada año: la comida de Navidad y los eventos de cierre. Se deciden en unas semanas concretas, con presupuesto aprobado y para grupos grandes. Captar antes de esa ventana, con un pack cerrado y precio por persona, rinde mucho más que competir cuando todo el sector está pujando por lo mismo.