Los parámetros que el ingeniero maneja son carga útil, alcance, repetibilidad y tiempo de ciclo. Si la célula no llega a la pieza o no alcanza el ciclo objetivo, la inversión no sirve. Mostrar estos datos por célula es lo que separa al integrador serio del que vende un robot sin haber estudiado el proceso.
El formulario de estudio de viabilidad debe pedir la pieza a manipular, el ciclo objetivo y el espacio disponible. Son los tres datos que deciden si la célula es viable: qué se mueve, en cuánto tiempo y en qué hueco de la planta. Recogerlos de entrada acorta el camino hasta una propuesta seria.
Para un integrador de robótica industrial, la web es producto: tiene que demostrar lo que vendéis enseñándolo. Damos protagonismo a demos, capturas reales, una sección clara de funcionalidades y, si procede, documentación o API. catálogo de células robotizadas por aplicación y carga útil se presenta como prueba tangible, con llamadas a la acción según el momento del cliente (probar, pedir demo, hablar con ventas). Todo medible para saber qué convierte y qué no.
Para un integrador de robótica industrial, gran parte del tráfico de calidad llega por contenido: artículos y guías que resuelven un problema técnico atraen justo al perfil que luego compra. Diseñamos una estrategia de contenido alrededor de las búsquedas de vuestros clientes potenciales, optimizamos las páginas de producto para los términos por los que os buscan y medimos qué contenidos generan demos y pruebas reales.