Por qué tu negocio necesita un software de gestión
El vidrio soplado es un arte de autor con un canal de galerías, tiendas de decoración y coleccionistas, y con el CRM cada cliente tiene su ficha con lo que le interesa y lo que te ha comprado, para avisarle de una serie nueva o repetir un pedido. Vender a tiendas y coleccionistas que vuelven es lo que da estabilidad frente a la venta suelta del taller.
Trabajas piezas únicas y series, cada una distinta al ser soplada a mano, y con la gestión llevas qué has hecho, qué precio tiene y qué se ha vendido, sin perder la pista de una obra. Los encargos personalizados —una pieza para un regalo, un trabajo para un evento, una serie para una tienda— entran con su diseño, su plazo y su precio, para que salgan como se pidieron.
Las ferias son escaparate y fuente de contactos, y los que recoges entran al CRM y no se quedan en una tarjeta; las peticiones de tu web entran al panel también. Todo en un sitio —clientes, obra y encargos—, para llevar la parte comercial con cabeza. El software gestiona la relación y los pedidos, no el soplado ni el arte del vidrio en sí, que son tu oficio.