Por qué tu negocio necesita un software de gestión
Cada obra es un encargo único —una imagen, un paso, una figura— y de mucho valor, tanto artístico como para quien lo encarga, y con la gestión de encargos cada uno entra con su descripción, sus dimensiones, su plazo y su precio, sin notas sueltas. Un trabajo de meses y de compromiso con una hermandad necesita el encargo bien definido por escrito, con lo acordado y los pagos, para dar tranquilidad a las dos partes.
La obra tiene sus fases —boceto y aprobación, talla, policromía y encarnadura, acabado—, y con el seguimiento del estado sabes en qué punto está y cuándo entregas, y la hermandad puede seguir el avance de su encargo. Guardar el histórico de cada cliente —qué le has hecho, qué imágenes cuida— mantiene la relación viva para futuros encargos o restauraciones.
La restauración de imágenes antiguas es otra parte del trabajo, y cada una entra con su ficha, su estado y su presupuesto, sin mezclarse con los encargos de obra nueva. Las peticiones de tu web entran al panel. Todo en un sitio —encargos, fases y clientes—, para llevar el taller con cabeza. El software gestiona los encargos y los plazos, no la talla ni el arte de la imaginería en sí, que son tu oficio.