Por qué tu negocio necesita un software de gestión
El cliente es industrial o distribuidor —una fábrica que consume un recubrimiento, un distribuidor de pintura, un aplicador—, y con el CRM cada uno tiene su ficha con las referencias que compra, sus condiciones y su histórico, para atenderle rápido y repetir un pedido. Fidelizar a estos clientes que reponen es la base del negocio.
Muchos clientes tienen sus fórmulas y colores propios, y guardar la referencia de cada uno —el color, el acabado, la fórmula— asegura servir exactamente lo mismo pedido tras pedido, que en pintura, donde un tono distinto es un problema, es esencial. Conocer el consumo ayuda a planificar la producción por lotes.
Las peticiones de nuevos clientes y de tu web entran al panel. Todo en un sitio —clientes, pedidos y fórmulas—, para llevar la fábrica con cabeza. El software gestiona la relación y los pedidos, no la formulación ni la calidad del producto en sí, que son tu terreno y se ajustan a la normativa aplicable.