Por qué tu negocio necesita un software de gestión
El cliente es una marca o una empresa que encarga su prenda de punto —un jersey, una camiseta, un tejido—, con su galga, su hilo y su patrón, y una vez definido lo repite por tiradas según sus colecciones. Con el CRM cada cliente tiene su ficha con sus referencias, sus fichas de tricotaje y su histórico, para producir lo mismo sin volver a preparar la máquina desde cero.
Cada pedido es una tirada con su cantidad, su referencia y su plazo, y con el panel llevas qué pedidos tienes en producción, en qué estado y qué toca entregar. Guardar las fichas de tricotaje —galga, hilo, programa de la máquina— asegura repetir una referencia igual sin errores, que en punto, con máquinas que hay que programar, ahorra mucho.
Las peticiones de nuevos clientes y de tu web entran al panel. Todo en un sitio —clientes, pedidos y referencias—, para llevar la fábrica con cabeza. El software gestiona la relación y los pedidos, no el tricotaje ni la fabricación en sí, que son tu oficio.