Cómo funciona la publicidad en tu sector
Aquí el riesgo es distinto a cualquier otra compra: al ser a medida, un error de medición no tiene devolución posible. Por eso el mensaje más tranquilizador que puedes dar es que vas tú a medir, o que explicas exactamente cómo hacerlo con un método claro, con fotos y con las dudas frecuentes resueltas antes de que nadie coja el metro.
Conviene explicar que la medida depende del montaje: dentro o fuera del hueco, en pared o en techo, con qué soporte, con qué holgura, si hay un radiador o un tirador debajo, si la ventana abre hacia dentro. Nadie piensa en eso al pedir, y es justo lo que hace que un estor no cierre bien o roce al bajarlo.
El otro factor es el tejido: cómo cae, cuánta luz deja pasar realmente, si se transparenta más de lo que parece en una muestra pequeña, cómo se comporta al lavarlo, si encoge. Enseñar muestras grandes y explicar el comportamiento evita la decepción de quien esperaba otra cosa al verlo colgado en su casa.
Y la instalación resuelve el último obstáculo: mucha gente aplaza el encargo porque no sabe quién va a colgarlo, si hay que taladrar, qué pasa si el techo es de escayola o si vive de alquiler. Ofrecerlo incluido, o explicar con claridad cómo se resuelve, convierte una idea que llevaba meses parada en un pedido.