Cómo funciona la publicidad en tu sector
El malentendido que más consultas bloquea es creer que esto es solo para catástrofes. Mucha gente arrastra cosas que le siguen afectando —una situación de la infancia, un accidente, una pérdida, un parto difícil, una humillación repetida— y cree que no tiene derecho a consultar porque «no fue para tanto». Decirlo abre la puerta a muchísimas personas.
Conviene aclarar qué no es: no es hipnosis, no se pierde el control, no hay que revivirlo todo con detalle ni contar lo que no se quiera contar. Esos miedos concretos frenan a gente que lleva años sin pedir ayuda, y responderlos con claridad hace más que cualquier explicación técnica del enfoque.
Tu público típico llega después de haber probado: ha hecho terapia, entiende perfectamente lo que le pasa, sabe de dónde viene, y aun así reacciona igual ante ciertas cosas. Esa frustración —entenderlo y que siga doliendo— es exactamente lo que hay que nombrar para que alguien sienta que se le está describiendo a él.
Y conviene explicar una conexión que la gente no hace: un síntoma de ahora —ansiedad al conducir, bloqueos, reacciones desproporcionadas, evitar sitios o situaciones— puede tener relación con algo de hace mucho. Plantear esa posibilidad hace que alguien relacione dos cosas que llevaba años viendo por separado.