Cómo funciona la publicidad en tu sector
El aviso más importante y el que mejor te posiciona: han aparecido opciones que se compran sin que ningún profesional examine la boca, y mover dientes sin diagnóstico, sin controlar las encías ni la mordida, puede causar problemas serios y caros de resolver. Decirlo con claridad es responsabilidad y es diferenciación.
Conviene explicar que no todo caso es tratable así. Hay situaciones que se resuelven muy bien y otras en las que esta técnica no es la indicada o necesita complementos. Prometer que sirve para cualquier boca es lo que hace un vendedor; explicar cuándo sí y cuándo no es lo que hace un profesional, y el paciente nota la diferencia.
Hay un factor que decide el resultado y depende del paciente: las horas de uso. Si no se llevan puestos el tiempo indicado, el plan se descuadra y se alarga. Decirlo antes de empezar evita frustraciones a mitad de tratamiento y hace que el paciente entienda que aquí su compromiso forma parte del tratamiento mismo.
Y hay que hablar de lo que casi nadie menciona al vender: la retención. Al terminar, los dientes tienden a moverse si no se mantiene lo conseguido, y eso es para mucho tiempo. Explicarlo desde el principio evita la decepción de quien ve que se le vuelven a torcer y creía que el tratamiento acababa el día que le quitan los alineadores.