Cómo funciona la publicidad en tu sector
Además del abonado que viene a entrenar, hay un público muy distinto: quien busca un plan diferente para una tarde, para una cita, para un grupo de amigos o para probar algo nuevo. No sabe nada, no tiene material y no quiere comprometerse. Es una búsqueda distinta —un plan, no un deporte— y se capta con otras palabras y en otros momentos.
De ahí salen dos productos que llenan las horas que el abonado no ocupa: los cumpleaños infantiles y las actividades de empresa. Los dos se contratan por grupo, se pagan por adelantado y caen en fines de semana y mañanas entre semana. Necesitan su propia página, con lo que ese cliente pregunta: edades, duración, monitores, si hay sitio para la tarta o para comer.
Para el novato, lo que convierte es que esté todo resuelto: material incluido, una explicación inicial, alguien pendiente, y la posibilidad de venir sin saber absolutamente nada. Decirlo con esas palabras quita la sensación de estar invadiendo un sitio de iniciados, que es exactamente lo que siente quien nunca ha pisado una instalación así.
Y para el que ya viene a menudo, el valor añadido es el puente a la roca natural: salidas guiadas, cursos de transición, formación en seguridad. Es un paso que mucha gente quiere dar y no sabe cómo, y el centro que lo acompaña se convierte en algo más que unas paredes de plástico y retiene a su público más fiel.