Cómo funciona la publicidad en tu sector
La parte que nadie enseña es que un producto que se cobra todos los meses implica responder siempre: incidencias, dudas, cambios de una plataforma de la que dependes, alguien que no puede entrar un domingo. Planificar ese trabajo, y ponerle precio, es lo que impide que un proyecto pequeño se convierta en una carga sin sueldo.
Conviene cobrar pronto: la mejor señal de que algo resuelve un problema no es que se registre mucha gente, es que alguien pague por ello. Un producto gratuito con muchos usuarios y ningún ingreso puede parecer un éxito y ser exactamente lo contrario, y plantearlo así ahorra meses de trabajo mal dirigido.
Las bajas enseñan más que las altas: por qué se va la gente, en qué momento, si es que no entendieron cómo usarlo, si les faltaba algo o si nunca fue para ellos. Preguntarlo de forma sencilla, y arreglar lo que sale repetido, rinde mucho más que perseguir clientes nuevos para tapar el agujero.
Y conviene poner límites al cliente grande: uno solo que pesa demasiado acaba decidiendo la hoja de ruta con peticiones que no sirven a nadie más, y si se va, se lleva el negocio. Saber decir que no a desarrollos a medida, o cobrarlos aparte y como lo que son, protege el producto y tu tiempo.