Cómo funciona la publicidad en tu sector
El mensaje que mejor te posiciona es incómodo: una copia que nunca se ha probado a restaurar no es una copia, es una suposición. Muchas empresas descubren el día del desastre que el proceso fallaba desde hacía meses, que faltaban carpetas o que nadie sabía cómo recuperar. Ofrecer pruebas de restauración periódicas es un servicio real.
Conviene cambiar la pregunta: no es cada cuánto se copia, es cuánto se tarda en volver a trabajar. Una empresa parada pierde dinero cada hora, y recuperar en dos días no es lo mismo que en dos horas aunque la copia exista en ambos casos. Plantearlo así conecta con quien decide, que piensa en negocio y no en tecnología.
Hay un principio que hay que explicar sin tecnicismos: una copia guardada en el mismo sitio que los datos originales no protege de casi nada. Un incendio, un robo, un cifrado malicioso o un borrado se llevan las dos cosas. Contarlo con ejemplos comprensibles convence mucho más que hablar de estrategias de respaldo.
Y conviene asumir que esto se contrata después del susto: un cliente que ha perdido algo, una empresa cercana que ha tenido un incidente, un aviso de alguien. Estar visible para ese momento, con un mensaje claro y sin tecnicismos, capta a quien por fin ha decidido dejar de aplazar algo que sabía que tenía pendiente.