Cómo funciona la publicidad en tu sector
Como en todo el sector de eventos, el primer filtro es la disponibilidad: si esa fecha está ocupada, el resto sobra. Ponerlo fácil —un formulario que pregunte fecha y lugar en el primer paso— ahorra tiempo y te permite responder rápido, que en este sector cuenta mucho porque el cliente suele estar preguntando a varios a la vez.
Lo que se compra no es el equipo ni el repertorio: es que la pista se llene y la gente se lo pase bien. Hablar de vatios, de marcas de mesa o de años de experiencia dice poco; enseñar una pista llena en un evento parecido al suyo lo dice todo. Por eso el vídeo corto —no el promocional, sino el de una fiesta real funcionando— es el mejor material que puedes tener.
Los tres encargos no se parecen. La boda, con protocolo, momentos marcados y una lista de peticiones de la familia. El evento de empresa, donde importa más el ambiente y el respeto al programa que la fiesta desatada. Y la fiesta privada, con presupuesto menor y decisión rápida. Cada uno busca con otras palabras y tiene otro precio, así que conviene separarlos en la campaña.
Y hay dos dudas prácticas que deciden entre dos DJs parecidos: qué equipo e iluminación incluye —y si lo monta y desmonta él— y cómo se gestionan las peticiones: si se acepta lista de imprescindibles, si hay canciones vetadas, si se admiten peticiones de los invitados. Responderlo por adelantado transmite oficio y evita la mitad de las llamadas de comprobación.