Cómo funciona la publicidad en tu sector
Empecemos por lo incómodo: nadie puede garantizar una posición concreta, porque no se controla el buscador ni lo que haga la competencia. Quien lo promete está mintiendo o está vendiendo algo que no depende de él. Decirlo abiertamente te distingue de inmediato ante un cliente que probablemente ya se ha topado con esa promesa.
El segundo problema es el desfase temporal: el trabajo tarda en dar fruto y el cliente necesita ventas ahora. Ser honesto con los plazos, explicar qué se ve antes y qué después, y plantear qué hacer mientras tanto evita la cancelación al tercer mes, que es el momento en el que se rompen casi todas las colaboraciones de este tipo.
Y buena parte del trabajo depende del cliente: que publique, que deje tocar la web, que su desarrollador aplique los cambios, que resuelva problemas técnicos. Cuando eso no ocurre, el proyecto se estanca y la culpa acaba siendo tuya. Decir por adelantado qué hace falta de su parte es lo que evita esa conversación al final.
Lo que sostiene la relación es explicar: qué se ha hecho este mes, por qué, qué se espera, qué ha cambiado, qué no ha funcionado. Un cliente que entiende el trabajo aguanta los meses sin resultados visibles; uno que solo recibe un informe con gráficas se va en cuanto alguien le ofrece lo mismo por menos dinero.