Cómo funciona la publicidad en tu sector
El dato que casi nadie explica bien es que la rentabilidad del autoconsumo depende sobre todo de cuándo se consume, no solo de cuánto. Un negocio que gasta de día y una vivienda vacía hasta las ocho de la tarde tienen resultados completamente distintos con la misma instalación. Explicarlo evita decisiones tomadas sobre una promesa genérica.
De ahí se deriva el error más caro: sobredimensionar. Una instalación mayor de lo que el consumo puede aprovechar alarga el plazo de recuperación y a veces no compensa. Quien vende equipos tiene un incentivo a que sea grande; un asesor independiente tiene que decir cuál es el tamaño que de verdad encaja con ese perfil de consumo.
Y hay una parte administrativa que sorprende: trámites, legalización, condiciones técnicas y requisitos según el tipo de instalación y su potencia. Mucha gente cree que basta con montar las placas. Explicar qué hace falta, y qué pasa si no se hace, evita instalaciones que después dan problemas al vender la vivienda o ante una revisión.
El posicionamiento natural es la independencia: analizar el consumo real, decir si compensa, con qué tamaño y en qué plazo, sin vender el equipo. En un mercado saturado de comerciales con una oferta cerrada, alguien que cobra por asesorar y no por instalar resuelve una desconfianza muy extendida y muy justificada.