La diferencia frente a una residencia es el modelo: convivencia en grupo pequeño, vida lo más normalizada posible, equipo de apoyo y no de hospitalización. Explicar bien este modelo de tutela evita confusiones y atrae a las familias que buscan exactamente eso.
La galería real del hogar, el perfil de los residentes y la rutina del día a día son el contenido que más convierte. Una familia que ve dónde dormirá su padre, con quién compartirá las comidas y qué hará por las tardes llega a la visita medio decidida.
Una web para una vivienda tutelada tiene que dar confianza antes de que el paciente coja el teléfono. Diseñamos una pieza clara, rápida en el móvil y con cita online integrada (Doctoralia, Koibox o tu sistema) para que reservar lleve diez segundos, no diez. Sumamos consulta de plazas disponibles y solicitud de visita, recordatorios automáticos para reducir las ausencias y avisos RGPD bien planteados, porque aquí se manejan datos de salud y eso no se improvisa.
No basta con tener web: hay que aparecer cuando buscan "vivienda tutelada" en tu ciudad o tu barrio. Posicionamos Viviendas Tuteladas para esas consultas, conectamos la web con tu perfil de Google para que la cita y la dirección estén a un clic, y montamos una estrategia sencilla de reseñas. En salud la reputación online manda, así que la construimos paso a paso y con cabeza.