La ficha de cada producto deja claro el peso aproximado, que en pescadería casi nunca es exacto, y avisamos de que el cobro final se ajusta al peso real. Así evitas malentendidos en la recogida y el cliente entiende cómo funciona comprar pescado por internet.
El cliente elige producto, indica cómo lo quiere limpio o preparado, y reserva para una franja horaria. Tú recibes el pedido con tiempo para apartarlo, y si haces reparto a domicilio gestionamos el envío en frío con la cadena de temperatura controlada.
Montamos la web de una pescadería pensada para que el cliente decida desde el móvil: carta digital siempre actualizada, fotos que abren el apetito y tienda online y reserva a un toque. Tú cambias platos y precios cuando quieras; nosotros nos encargamos de que cargue rápido y se vea bien en cualquier pantalla.
Las reseñas mandan en hostelería. Conectamos tu web con Google para lucir las buenas opiniones y te ponemos fácil pedir nuevas a los clientes contentos. Combinado con SEO local, eso es lo que llena Pescaderías entre semana, no solo el fin de semana.