El comprador de un gabinete de arqueología no es un particular: es un técnico de una constructora, un arquitecto o un promotor que tiene una licencia bloqueada porque su parcela cae en zona de protección o BIC. Lo que necesita es saber, antes de presupuestar la obra, si le toca prospección superficial, sondeos, control de movimiento de tierras o excavación en extensión, y cuánto puede retrasar el calendario.
Cada comunidad autónoma tiene su servicio de patrimonio y su procedimiento: autorización previa de la actividad arqueológica, depósito de materiales, memoria preliminar y memoria final con la documentación gráfica y planimétrica que exige el técnico de la administración. Tu web tiene que hablar ese idioma para que el cliente confíe en que sabéis tramitar, no solo excavar.
Trabajáis sobre cartografía real: carta arqueológica, catálogo de yacimientos del PGOU, entornos de protección y figuras BIC. Mostrar un mapa de afección por parcela o coordenada UTM es lo que diferencia a un gabinete serio de una ficha de contacto, porque el promotor entiende de un vistazo el riesgo de su solar.
Promotores, constructoras y estudios de arquitectura buscan un gabinete cuando la licencia de obra exige intervención arqueológica previa. Una web con solicitud de estudio arqueológico con mapa de yacimientos y memoria les da una respuesta concreta el mismo día: si hay afección, qué tipo de actuación toca y cómo encargarla.
El cuello de botella de tu gabinete no es el trabajo de campo, es el papeleo previo y la entrega a la administración. Con la solicitud de estudio arqueológico con mapa de yacimientos y memoria en tu web, el promotor encarga la prospección, controla su expediente y descarga la memoria firmada para presentarla en patrimonio.
El mapa de yacimientos y zonas de protección deja que el promotor introduzca su referencia catastral o ubicación y vea de inmediato si la obra afecta a un área protegida o a un yacimiento catalogado. En lugar de una consulta abstracta, recibes encargos cualificados: ya sabes que esa parcela tiene afección antes de coger el teléfono.
El formulario de encargo de estudio o intervención arqueológica recoge los datos del proyecto que de verdad necesitáis para presupuestar: tipo de obra, superficie, fase del expediente, plazos de licencia y figura de protección. Así dimensionáis la actuación (prospección, sondeos, control) sin tres correos de ida y vuelta.
La zona de descarga de memorias e informes arqueológicos por cliente y expediente ordena la entrega: cada promotor accede a sus memorias preliminares y finales, planos y autorizaciones, listos para adjuntar al expediente de patrimonio. Reduce el "no encuentro el informe" y deja constancia de qué se entregó y cuándo.
En un gabinete de arqueología el contenido es la mejor venta: un cliente que lee y entiende vuestra explicación ya confía a medias. Por eso montamos una web con un blog o sección de recursos donde resolvéis dudas habituales, páginas de servicio que responden objeciones, y solicitud de estudio arqueológico con mapa de yacimientos y memoria accesible desde cualquier punto. Todo con un formulario o agenda que convierte al visitante interesado en consulta concreta.
Los negocios como el tuyo ganan visibilidad demostrando criterio: artículos que explican bien un tema posicionan en Google y, de paso, convencen. Diseñamos una estrategia de contenido por las dudas reales de vuestros clientes, combinada con búsquedas locales por servicio y ciudad, para atraer a quien tiene el problema que vosotros resolvéis y está listo para pagar por solucionarlo.