Pensamos en cómo decide el cliente en animación: primero el estilo visual del portfolio, luego ver si dominas 2D, 3D o ambos, y por último el proceso (guion, storyboard, animática, render) que da confianza de que el proyecto llegará a buen puerto.
Los servicios (motion graphics, 3D, personajes) se explican por tipo de animación y uso, dejando claro qué hacéis y para qué sirve cada formato.
Para un estudio de animación, la web es la primera reunión: si genera confianza, llaman; si parece improvisada, se van al siguiente. Construimos páginas claras por área de servicio, una sección de honorarios o "cómo trabajamos" que evita el regateo, y reseñas o casos que demuestran resultados. Integramos solicitud de proyecto y, si os encaja, reserva de cita online para que pasar de la duda a la consulta sea inmediato.
Los negocios como el tuyo ganan visibilidad demostrando criterio: artículos que explican bien un tema posicionan en Google y, de paso, convencen. Diseñamos una estrategia de contenido por las dudas reales de vuestros clientes, combinada con búsquedas locales por servicio y ciudad, para atraer a quien tiene el problema que vosotros resolvéis y está listo para pagar por solucionarlo.