El comprador de software a medida —director de operaciones, IT, dueño de negocio con un proceso propio— piensa en requisitos, integraciones con su ERP o CRM, escalabilidad y mantenimiento a largo plazo. La web que habla de alcance funcional y de metodología (descubrimiento, desarrollo iterativo, soporte) demuestra que sabes gestionar un proyecto, no solo programar.
La página de metodología de trabajo con fases, equipo y mantenimiento disipa el mayor miedo del cliente —el proyecto descontrolado— mostrando cómo trabajas: descubrimiento, desarrollo por hitos, pruebas, entrega y soporte continuado. Vendes previsibilidad, que es lo que de verdad compra.
Para una empresa de software a medida, la web es producto: tiene que demostrar lo que vendéis enseñándolo. Damos protagonismo a demos, capturas reales, una sección clara de funcionalidades y, si procede, documentación o API. configurador de proyecto y portafolio de casos por sector se presenta como prueba tangible, con llamadas a la acción según el momento del cliente (probar, pedir demo, hablar con ventas). Todo medible para saber qué convierte y qué no.
Para una empresa de software a medida, gran parte del tráfico de calidad llega por contenido: artículos y guías que resuelven un problema técnico atraen justo al perfil que luego compra. Diseñamos una estrategia de contenido alrededor de las búsquedas de vuestros clientes potenciales, optimizamos las páginas de producto para los términos por los que os buscan y medimos qué contenidos generan demos y pruebas reales.