Lo que convence a quien va a fabricar es ver que pensáis en lo difícil: materiales, ergonomía, coste de fabricación, montaje. Por eso los casos no se quedan en lo estético, sino que cuentan las decisiones de diseño y los problemas resueltos, que es lo que separa a un diseñador de producto de un ilustrador de objetos.
El portfolio de prototipos 3D ligero y explorable desde cualquier ángulo es el centro de la web, acompañado de casos del proceso desde la idea hasta el producto final y de un formulario de proyecto donde el cliente cuenta su concepto y su presupuesto. Así el cliente ve, entiende el proceso y arranca el contacto bien encaminado.
La web de un diseñador de producto la juzga gente que sabe de tecnología: si carga lento, parece anticuada o no explica con claridad qué hacéis, perdéis credibilidad antes de la primera reunión. Construimos un sitio rápido y técnicamente impecable, con páginas de producto o servicio que explican el valor sin humo, casos de éxito con resultados medibles y portfolio de prototipos 3D accesible mediante demo, prueba o documentación. Cuidamos rendimiento, accesibilidad y el detalle que un perfil técnico nota.
Los negocios como el tuyo captan clientes por búsquedas muy específicas (la categoría de producto, "alternativa a [competidor]", "[funcionalidad] para [sector]"), por contenido técnico que posiciona y por recomendación en comunidades del sector. Trabajamos ese SEO de intención, creamos páginas y comparativas que respondan a esas búsquedas y dejamos la web optimizada para que tanto Google como las IA que recomiendan herramientas os tengan en cuenta.