Quien contrata es el promotor, el arquitecto o el autopromotor de vivienda, motivado por el ahorro energético, el confort y, cada vez más, por la exigencia normativa y el valor de reventa. Le interesan datos de consumo y ahorro reales, no el sello como adorno.
Un portfolio de edificios certificados con consumos reales y ahorro conseguido, la pieza que más convence a un promotor escéptico, porque demuestra que el estándar se cumple en obras como la suya y no solo en la teoría.
En una consultora Passivhaus el contenido es la mejor venta: un cliente que lee y entiende vuestra explicación ya confía a medias. Por eso montamos una web con un blog o sección de recursos donde resolvéis dudas habituales, páginas de servicio que responden objeciones, y simulador de demanda energética y solicitud de certificación Passivhaus accesible desde cualquier punto. Todo con un formulario o agenda que convierte al visitante interesado en consulta concreta.
Los negocios como el tuyo ganan visibilidad demostrando criterio: artículos que explican bien un tema posicionan en Google y, de paso, convencen. Diseñamos una estrategia de contenido por las dudas reales de vuestros clientes, combinada con búsquedas locales por servicio y ciudad, para atraer a quien tiene el problema que vosotros resolvéis y está listo para pagar por solucionarlo.